Historia del Surrealismo

Surrealismo

André Breton fue el principal referente del surrealismo. Poeta por naturaleza, inicialmente se unió al movimiento dadaísta. Sin embargo, cuando este comenzó a perder fuerza, decidió darle continuidad mediante una base teórica bien fundamentada.

Durante su servicio como camillero en hospitales psiquiátricos durante la guerra, Breton tuvo contacto tanto con la obra de Sigmund Freud como con la enigmática realidad de la mente trastornada.

Inspirado por esa locura como herramienta creativa, Breton buscaba combinar la idea de Rimbaud de “cambiar la vida” con el propósito de Marx de “transformar el mundo”. De esta forma nació el surrealismo, un movimiento que, según su fundador, se sustentaba en “la creencia en una realidad superior de ciertas formas de asociación, despreciadas hasta entonces, y en el libre ejercicio del pensamiento”. El objetivo era acabar con los mecanismos psíquicos tradicionales y reemplazarlos para resolver los grandes problemas de la vida.

Inicialmente, esta corriente vanguardista pretendía incorporar las ideas psicoanalíticas de Freud a la mentalidad Dadá. Especialmente, los surrealistas se interesaron por su exploración del subconsciente y su influencia en el comportamiento y la creatividad.

Por eso, los artistas surrealistas comenzaron a dejar que el subconsciente guiara su trabajo, ya fuera a través de la escritura automática, la pintura espontánea, la representación de sueños o el regreso a recuerdos de la infancia. La meta era ser libres y espontáneos.

Explorar el subconsciente implicaba revelar pensamientos y deseos reprimidos, además de plasmar imágenes provocadoras que evidenciaban la corrupción del ser humano, camuflada por la sociedad burguesa.

El surrealismo en el arte

Aunque en sus inicios el surrealismo se enfocaba en la literatura, gradualmente se extendió a otras disciplinas como la pintura, la escultura, la fotografía y el cine.

Dado que el subconsciente es algo profundamente personal, no existe un “estilo surrealista” único. Sin embargo, podemos distinguir dos grandes tendencias:

  1. Una corriente automática y fluida, con universos figurativos propios.
  2. Una corriente naturalista, que representa el mundo de los sueños y el inconsciente con un estilo a veces hiperrealista.

El arte surrealista suele ser incongruente, onírico y muy original, mostrando el lado más íntimo de cada creador. Paradójicamente, posee un componente universal que permite a cualquier persona, incluso a los niños, identificar si algo es surrealista.

Con el movimiento consolidado en los años 30 y contando con destacados artistas, Breton se convirtió en una figura autoritaria dentro del surrealismo. Tan celoso era de mantener la pureza de sus ideas que expulsaba a quienes se apartaban de sus principios.